Productividad viral: ¿qué hábitos funcionan?
¡Levántate a las 5!, ¡Esconde tu móvil!, ¡haz la técnica Pomodoro!, decenas de ideas virales prometen revolucionar la productividad y en muchos casos acaban generando frustración.
Con titulares llamativos e instrucciones aparentemente fáciles, estas soluciones rascan la superfície del problema. Hoy quiero hablarte de qué aprendizajes valiosos he sacado de cada una de ellas para trabajar de una manera más amable.
Leerás mi experiencia con cuatro de ellas y encontrarás qué buscar en tu propia rutina diaria para adaptar esos "trucos" a tu realidad actual y conseguir de verdad un equilibrio entre la vida personal y profesional.
Si alguna vez te has sentido mal por no seguir la última tendencia para "desatar tu potencial y exprimir al máximo tu día", no sufras, aquí tienes cuatro que yo no sigo (y sigo viva).
Levantarse a las 5 de la mañana
Si levantarse a las 5 fuera la clave del éxito, los panaderos y conductores de bus dirigirían el país. ¿Qué ocurre a esa hora que no pueda esperar?
EL GANCHO: El título del libro de Robin Sharma (The 5am club) nos hizo pensar que la solución estaba en madrugar. Y quien siguió el consejo sin tomar en cuenta el impacto que tendría en su vida y su entorno, probablmente terminó falto de sueño y de mal humor. ¿Resultado? Menos productividad y sensación de fracaso.
EL APRENDIZAJE: Dedicar la primera hora del día algo que despierte el físico y la mente. Empezar cada jornada priorizándote con algo que te enriquezca (y te apetezca) en vez de saltar a las obligaciones te hará ganar calidad de vida.
Como te contaba en este artículo, he diseñado mi rutina matutina como si cada dia estuviera de vacaciones. Léelo para sacar ideas para ti.
Evitar el móvil al despertar
La infoxicación (información + intoxicación) es una realidad. Y la solución más rápida es apagar el móvil por la noche y no mirarlo hasta que no salimos de casa. Pero, ¿quién no usa el despertador del móvil hoy en día?
EL GANCHO: Este es un truco tan engañoso que nos culpabiliza siquiera antes de haberlo intentado. Usamos el móvil 24/7, es una realidad. Lo que este "truco rápido" oculta es que podemos aprovechar lo bueno que tiene el teléfono sin caer en el verdadero peligro: las notificaciones diseñadas para captar nuestra atención.
EL APRENDIZAJE: Por defecto, las notificaciones de las apps están activadas para mandarnos estímulos cada vez que algo ocurre. Tomarse un momento para desactivarlas, o directamente configurar un "modo descanso", hará que todo ese ruido desaparezca sin renunciar a uno de los aparatos más útiles de los últimos años.
En mi caso, y ligado al apartado anterior, uso mi móvil en la primera hora del día para hacer crucigramas o meditar. Todo eso ocurre sin que vea notificaciones que me distraigan de mi foco.
Empezar el trabajo por la tarea más dura
En inglés le llaman "Comerse la rana primero" y viene de una cita atribuida a Mark Twain según la cual si tienes que comerte una rana, es mejor que lo hagas a primera hora y el resto del día te parecerá fácil.
EL GANCHO: Seguro que Mark Twain tenía todo el día para comerse esa rana a sus anchas. Pero si al cabo de 30 minutos hubiera aparecido alguien con una mofeta, y luego otra persona con un kilo de grillos, ya te digo yo que el pobre Mark hubiera dejado una cita distinta. Si sólo nos centramos en una tarea sin ver el resto de nuestro entorno, puede que no sólo sintamos que hemos perdido el día, sino que nos culpemos por no haber sido capaces de hacer ni una sola tarea.
EL APRENDIZAJE: Para encontrar "la rana" hay que escrutar todo el volumen de trabajo pendiente. Y, aunque al principio sea abrumador, permite tener una imagen clara de qué hay que está por hacer y reflexionar sobre qué es importante, urgente o delegable.
Cuando me siento a trabajar, empiezo por lo que llamo la "Rutina ETC": escaneo los Emails, visualizo las Tareas y las muevo al Calendario. Esto me permite valorar por dónde quiero empezar sin preocuparme por la rana.
Usar la técnica Pomodoro
Hubo un tiempo en el que parecía que un temporizador de cocina nos iba a salvar la vida. Por suerte esa moda pasó, y ahora el reducto de "pomodorers" trabajan felices sin atosigar al resto.
EL GANCHO: Si no conoces la táctica Pomodoro, consiste en trabajar por bloques con un contador de 30 minutos: 25 minutos de foco y 5 de descanso. ¿Fácil y apetecible, verdad? Esto sería genial si no hubiera personas (como yo) a quienes nos cuesta entrar en foco entre 10 y 15 minutos. ¿Cómo voy a ser productiva si a los 10 minutos de haber entrado en foco tengo que parar para "descansar"?
EL APRENDIZAJE: Si bien no me sirvieron para tareas densas y profundamente creativas, descubrí que esta técnica va genial para tareas de mantenimiento diario o semanal en las que el trabajo es mecánico y no tengo que ponerme especialmente creativa. Por ejemplo, pasar facturas del banco o descargar estadísticas de seguimiento.
Es más, esas franjas de 30 minutos son fáciles de integrar en un calendario semanal, moverlas a otro momento cuando salgan imprevistos, y sé que no me voy a alargar porque, como mucho, van a durar 30 minutos exactos.
El hábito bueno es el que te funciona
Así de simple. Si te funciona a ti es válido. Si no te funciona, descártalo. Puedes pasar horas y horas saltando de web en web leyendo sobre los trucos para ser más productiva, pero lo que realmente va a acelerar tu productividad es probar y ajustar sobre tu propia experiencia. El verdadero truco está en el aprendizaje que saques de cada una de las iteraciones.
Quédate con lo que siente bien, no te frustres ni pienses que eres un desastre organizándote, porque las personas que diseñan esos métodos de productividad los crean para otras como ellas.
Al fin y al cabo, lo que hago en las sesiones de productividad personal es justamente eso, diseñar un traje a medida de tus capacidades únicas para que trabajes de la manera más fluida y provechosa posible.
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